La intergaláctica aventura

de una criatura amorfa



Por Fresman Rubio - 702 JT

Había una vez un planeta llamado Área 53 que estaba ubicado en la zona intergaláctica del espacio. Allí nació una criatura amorfa que cuyo nombre supremamente extraño: Telépata. Al pasar los años Telépata ya era el más inteligente de la zona intergaláctica del espacio y del universo. Él podía leer las mentes de todas las criaturas y además se podía transformar en cualquier cosa. Con tantos poderes pensó que podría hacer lo que se le antojara y decidió salir a conquistar el universo. Primero se creó un traje gris como la oscuridad de la galaxia que lo hacía sentir poderoso. Ideó un plan para dominar al planeta Júpiter donde no había personas sino esclavos que se tenían que arrodillar ante él. Pero ante el asombro de ellos les gritó: Arrodíllense o si no aténganse a las consecuencias. Los esclavos intentaron atacarlo, pero Telépata comenzó a leerles las mentes a todos los 32 esclavos del planeta. Así ya los tenía a sus pies e hizo que los esclavos crearán una nave para viajar en el espacio y la zona intergaláctica. Telépata y sus 32 esclavos se fueron a derrotar a todos los planetas en su nave Y así fue leyendo mentes y torturando a cada habitante. Pronto todos los planetas estaban de rodillas ante él.

Sólo le faltaba un planeta del cual solo sabía que tenía un solo dueño. Intrigado se preguntaba quién sería el dueño; no le había visto la cara y no le podía leer el futuro. Se transformó en una criautura del planeta para estudiarlo y tras cuatro meses, regresó a su nave y reunió 1000.000 esclavos para que le ayudaran a conquistar ese planeta llamado Tierra donde habitan los humanos.

Llegó el día en que iba a conquistar la Tierra y ya tenía a todos los humanos de rodillas, entonces llegó el Príncipe de Príncipes… ¿quién más podría ser? llegó con cuatro Ángeles y dos caballos blancos muy hermosos… ¡era Dios el dueño de la tierra! Quien le dijo a Telépata:

- Yo soy el creador de todas las criaturas, yo te cree para que hicieras el bien no el mal y mira todo lo que nos has hecho. ¡Vuelve todo a la normalidad!

Telépata, agresivo e insolente, retó a Dios a luchar y éste le imploró por última vez: -Telépata, hijo mío vuelve todo a la normalidad limpia tu corazón y ven conmigo al cielo. Pero esta criatura amorfa no quiso escuchar al creador. –¡Yo quiero a todo mundo a mis pies así que te voy a derrotar! Dios respondió: -Hijo mío, lo siento pero eso sí no te lo voy a perdonar. Y lo detuvo con una sola mano y lo envió al infierno para toda la eternidad. Después, Diosito borró lo que había pasado en las mentes de los humanos y de los esclavos, los liberó y todo volvió a la normalidad.


FIN